De la edad de la pintura,  que mostrará trescientos y cinco cosas notables de obras y artífices.

Ahora  haré relación con la mayor brevedad que pudiere de los hombres célebres en esta arte, porque no es del instituto desta obra hacer desto lasto discurso. Y así, será suficiente nombrar algunos, o de paso haciendo mención de otros , exceptos los de obras famosísimas, las cuales también convendrá tocarlas, o duren aora o hayan faltado ya …
Polignoto Thasui fue el primero que pintó a las mugeres con luzidas vestiduras y cubrió sus cabezas con mitras de muchos colores, y mejoró mucho antes que otro la pintura. Porque enseñó a abrir la boca, mostrar los dientes y variar el rostro sin el antiguo rigor…Hubo también otro en Micón, el cual se llamó el menor , a diferencia del primero. Una hija del cual, llamada Timarite, pintó también ella misma…
Parasio, nacido en Epheso, hizo también muchas obras. Fue el primero que dio simetría y proporción a la pintura, y gracia y donayre a los rostros, sutileza y compostura a los cabellos, hermosura a la boca, y fue el que, confesándolo así todos los artífices, se aventajó en las líneas últimas de las figuras. Esta es en la pintura la suma sutileza. Porque pintar los cuerpos y los medios de las cosas es cierto ser grande cosa, pero en ésta han alcanzado muchos fama. Mas hazer los estremos de los cuerpos y cerrar el modo de la pintura, de suerte que revelada, parezca acabarse allí, es cosa que raras vezes se halla en los que usan el arte. Porque la misma estremidad se tiene de abrazar así , y acabar, de tal suerte  que prometa otras cosas detrás de sí y que muestre también lo que oculta y cubre…
Protogenes vivía en Rhodas, y como Apeles navegase allá deseoso de ver sus obras, porque sólo le conocía por la fama, fue luego a su oficina y obrador. Estava ausente protógenes, pero halló una tabla muy ancha aderezada para pintar en ella, y con ella una vieja que la guardava. Esta dixo que estava fuera Protógenes, y preguntó quien diría, quando viniese, que le havía buscado. Dixo Apeles: Quien hizo ésta, y tomando un pincel tiró una línea de color con grandísima sutileza por la tabla. Venido Protógenes, dixole la vieja lo que havía  pasado. Dizen que el atífice, considerada la sutiliza de la línea, dixo luego ser Apeles el que havía venido, porque no podía otro hacer obra tan perfecta. Y tomando otro color, echó otra línea más delgada sobre aquella misma y, yéndose de casa, mandó que, si aquel hombre tornase, se la enseñase, diziéndole tras esto que aquel era quien lo buscaba. Sucedió así, porque tornó Apeles. Pero avergonzándose de ser vencido, con otro tercero  color hendió las líneas, no dejando lugar alguno a mayor sutileza…

Cayo Plinio Segundo. Historia Natural.

Ut pictura poesis

en algunas pinturas busco la fuerza latente de los volúmenes,
en el espacio pensado, la solidez angelical de las figuras,
su conmovida geometría. pero en otras, siento la sombra
comiendo los contornos de las mejillas, o el efecto de espejo

anulando el soporte y un sentido único de la materia,
y entonces nada pesa en el mundo, salvo una conciencia 
embargada en el alargamiento buscado de las formas
o en alguna ambigüedad de las sonrisas.

en otras, lo táctil me restituye lo que imagino o sé
de la carne de las mujeres, de algunos pétalos. Y en otras, el peso
de las maderas, de los metales, de los tejidos, bajo las cualidades
de la luz, la variación de los silencios metafísicos, la línea

serpertinada que enreda el movimiento de una espalda
como un hilo de tiempo. en todas, busco
una medida humana de representación,
aunque fluctúe en una irrealidad palpable

en que también puedo reconocer las dimensiones efímeras
de lo que soy, contradictorias, obscuramente presentidas,
tantas veces no formuladas o desfiguradas
en las sinopias del alma. ut pictura poesis.

Vasco Graça Moura*

Las palabras de Vasco Graça Moura son como el espejo donde miramos las pequeñas pasiones que nacen de la pintura. Cuando contemplo la presencia y solidez de la forma en Piero, con su espacio nítido y cristalino como las aristas de un diamante.

Mi pintura se construye a través de un entramado de alusiones, referencias y citas a la tradición figurativa. Una mirada a la historia que se encuentra a caballo entre la admiración más sincera y el juego irónico. Al ser consciente de la imposibilidad de una simple recuperación nostágica de esa tradición, me atrevo a jugar con ella provocando situaciones a veces ridículas, otras poéticas por el arcano de su significado.
La pintura como juego de los descubrimientos en pequeños teatrillos o con paisajes de primitivos italianos en los que la figura humana es una evocadora apariencia a expensas del relato. Personajes, que como los duendes del cuento, construyen el paisaje, circulan en veloces automóviles sobre peanas de juguete con nombres robados a la historia como Picabia, Braque, Leger, J. Gris,…

* Graça Moura, Vasco. Una carta de invierno y otros poemas. Versión castellana de Jesús Munárriz. Hiperión. Madrid. 2000.
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