Los sueños del
alquimista
MIENTRAS ESCUCHABA A ROGER WATERS *
Figuras, geometría, abstracciones,
un imaginario muy personal, elucubraciones, automatismo, intuiciones,
encuentros casuales, experimentación, visiones caleidoscópicas,
un almacén de ideas, miles de cosas inútiles que,
sin embargo, son útiles y beneficiosas para regocijo de nuestra
mirada, esta es la pintura de Dis Berlin.
Las formas y sus representaciones, las figuras,
sean objetivas, las menos de las veces, sean inventadas y subjetivas,
las más, sean símbolos, unos reconocibles, símbolos
culturales, pertenecientes al acervo colectivo, o sean ideas personales
de oscuro o hermético significado, pertenecen todos al dominio
de la abstracción, cuya formalización puede brotar
no siempre de manera consciente, sino también automáticamente,
proviniendo todas del bagaje cultural del tiempo inmediato del artista,
que igualmente se pueden relacionar con conocidas figuraciones surrealistas,
como con formas e imágenes del arte oriental o formas regulares
e irregulares de significados psicológicos determinados,
respondiendo a impresiones o reflexiones, automatismo o planificaciones
racionales. En cualquier caso, un ensimismamiento que tanto se relaciona
con el éxtasis, la meditación o el enajenamiento,
como con una larga, sosegada y reflexiva contemplación.
Substancialmente abstractas, las figuras,
las formas, los signos y los símbolos que conforman el poemario
de Dis Berlin proceden de la contemplación ensimismada de
las cosas más inmediatas de su entorno, así como de
un poso cultural enorme, aprehendido con la mirada y las lecturas,
viajero imaginario, viajero inmóvil, como su admirado Urbano
Lugrís, poeta él, Dis Berlin, del laberinto celeste,
de los mandala, del Nirvana, buscador del centro y del equilibrio,
romántico forjador de abstracciones, y nunca artista abstracto
según el común sentir.
Fernando Zamanillo Peral.
Junio de 2001–Marzo de 2004.
(* ) El presente escrito es una refundición
y adaptación del que sirvió de introducción
al catálogo de la exposición Oblium, de Dis Berlin,
en Noja y Castro Urdiales (Cantabria), en el año 2001.
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