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PIRANESI - DREAM - PAISAJE
¿Sueño o pesadilla? Ruinas musgosas, sarcófagos
apilados junto a los acueductos, falsos campos de Marte o chimeneas
egipciacas. ¿Cuáles son los frutos de esa pesada digestión?.
¿Dónde terminan las espirales de Borromini, los alejandrinos
templos o las fachadas de Petra?. Robert Adam quiere ser árbitro
de la moda londinense, Ledoux de la parisina y Roma tiene demasiada
historia para pretender hacer modas. Así que sólo
queda soñar. Soñar y perderse, pues no queda ni Dios,
ni rey, que nos lleve de la mano.
Hubo
un tiempo en que ser moderno era moderno. Viejos tiempos de la vanguardia
en el cocktail party de la vizcondesa de Noailles: Dalí está,
Bretón desde luego que no. Si que ha venido Duchamp. Y ¿Kandinsky?.
Esas fiestas no las conocimos. Ni las borracheras de Pollock en
las fiestas de Peggy. Mas supimos de las desavenencias de Jasper
y Rauschenberg, y de la inauguración de Brasilia y el atomium
en Bruselas. De Warhol lo supimos todo. A ninguno nos faltó
el disco del plátano de la "Velvet". Por entonces
lo moderno llegó a su cumbre, entre el "Revolver"
y el "Sargento Peppers". Audry Hepburn con trajes op-art.
Muebles de Eano Aarnio o Gaetano Pesca, La Sicodelia, La obra integrada
y cinética y cuando el minimal era escandaloso y el conceptual
divertido.
¿Se acuerda del final del Sargent Peppers? ¿Del ruidoso
golpe de la tapa del piano al cerrarse? Así termina la modernidad:
el ruido del piano de los Beatles perdiéndose en el silencio
y el hombre llegando a la luna. Fin de la modernidad.
Entonces tenía veintiún años y empecé
a soñar con la modernidad.
Qué nos queda a los descreídos cuando somos jóvenes,
la época de ser moderno, sino soñar e intentamos el
revival. Así consumimos etapas hasta llegar al presente.
Entonces se inventó el revival del presente. Imagínese:
este instante que está Vd. viviendo, vívalo como si
con una prodigiosa máquina pudiese viajar desde el futuro
y por un momento poder vivir en un revival.
¿Dará nuestra época para los revival? ¿Ella
que está hecha de revival? Como soportamos los cúrsiles
y de "tal como es debido" interiores minimalistas. Las
asépticas instalaciones, las proyecciones de video sobre
pantallas flotantes. Las mismas caras de circunstancia, todos vestidos
de "comme de Garçon", o lo que se lleve en el momento.
Soñar, soñar entre los sarcófagos de la modernidad,
momias museables de sonrisa operada, arquitecturas post-post-modernas
o temologías escenográficas.
En
algún momento de esa época entorno al año 70
el arte tomó dos caminos. Por un lado estaba las circunstancias
de los valores adquiridos: los intereses de los que habían
apostado por eso y tenían que defenderlos como una fe, con
uñas y dientes y revalorización económica.
Por otro lado estaban los que amaban el arte, donde ser moderno
era una actitud mas, algo mas que amar y se era cariñosa
y escépticamente modernos. Como nos falta fe, tampoco la
lucha es encarnizada, sencillamente sabemos nos queda eso que ha
hecho siempre el arte; el deseo y soñar, imaginar. No se
si seremos nuevos Piranesi ¿urgando? en las ruinas, o por
lo contrario estamos arando campos llenos de ricos fermentos de
todo aquello que existió y hoy es abono para nuestra imaginación.
Podemos imaginar continuamente nuevas y excitantes imágenes.
Ese placer nadie nos lo quita.
Esta
exposición se empezó a realizar en la primavera de
2001. El juego consistía en partir de unas formas sacadas
de cierto tipo de abstracción, pero de una forma no meditada
previamente. Estos elementos daban pie a otros que estilísticamente
no tuviesen que ver con los primeros y después trataba de
llevarlo a algún tipo de figuración.
Así se crearon los primeros. Estos me llevaron a un tipo
de paisaje que empezó a tener existencia propia y decidí
adentrarme en él con todo un mundo de sugerencia que surgía
constantemente. De hecho puedo ya imaginarlos con absoluta precisión.
Desde la modernidad funcionalista hasta el surrealismo hortera tiene
cabida en él, todo puede acontecer.
Quizás ha servido y sirve como contrapartida a una manera
de pensar metódica y estricta que también de buenos
resultados artísticos. La paradoja y la contradicción
son métodos valiosos para el excéptico apasionado.
Desde luego nunca te deja caer en el aburrimiento.
Guillermo Pérez Villalta
Tarifa - Junio de 2002.
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