Guillermo Pérez-Villalta 22 de agosto al 22 de septiembre de 2002

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PIRANESI - DREAM - PAISAJE


¿Sueño o pesadilla? Ruinas musgosas, sarcófagos apilados junto a los acueductos, falsos campos de Marte o chimeneas egipciacas. ¿Cuáles son los frutos de esa pesada digestión?. ¿Dónde terminan las espirales de Borromini, los alejandrinos templos o las fachadas de Petra?. Robert Adam quiere ser árbitro de la moda londinense, Ledoux de la parisina y Roma tiene demasiada historia para pretender hacer modas. Así que sólo queda soñar. Soñar y perderse, pues no queda ni Dios, ni rey, que nos lleve de la mano.

Hubo un tiempo en que ser moderno era moderno. Viejos tiempos de la vanguardia en el cocktail party de la vizcondesa de Noailles: Dalí está, Bretón desde luego que no. Si que ha venido Duchamp. Y ¿Kandinsky?. Esas fiestas no las conocimos. Ni las borracheras de Pollock en las fiestas de Peggy. Mas supimos de las desavenencias de Jasper y Rauschenberg, y de la inauguración de Brasilia y el atomium en Bruselas. De Warhol lo supimos todo. A ninguno nos faltó el disco del plátano de la "Velvet". Por entonces lo moderno llegó a su cumbre, entre el "Revolver" y el "Sargento Peppers". Audry Hepburn con trajes op-art. Muebles de Eano Aarnio o Gaetano Pesca, La Sicodelia, La obra integrada y cinética y cuando el minimal era escandaloso y el conceptual divertido.
¿Se acuerda del final del Sargent Peppers? ¿Del ruidoso golpe de la tapa del piano al cerrarse? Así termina la modernidad: el ruido del piano de los Beatles perdiéndose en el silencio y el hombre llegando a la luna. Fin de la modernidad.
Entonces tenía veintiún años y empecé a soñar con la modernidad.
Qué nos queda a los descreídos cuando somos jóvenes, la época de ser moderno, sino soñar e intentamos el revival. Así consumimos etapas hasta llegar al presente. Entonces se inventó el revival del presente. Imagínese: este instante que está Vd. viviendo, vívalo como si con una prodigiosa máquina pudiese viajar desde el futuro y por un momento poder vivir en un revival.
¿Dará nuestra época para los revival? ¿Ella que está hecha de revival? Como soportamos los cúrsiles y de "tal como es debido" interiores minimalistas. Las asépticas instalaciones, las proyecciones de video sobre pantallas flotantes. Las mismas caras de circunstancia, todos vestidos de "comme de Garçon", o lo que se lleve en el momento.
Soñar, soñar entre los sarcófagos de la modernidad, momias museables de sonrisa operada, arquitecturas post-post-modernas o temologías escenográficas.

En algún momento de esa época entorno al año 70 el arte tomó dos caminos. Por un lado estaba las circunstancias de los valores adquiridos: los intereses de los que habían apostado por eso y tenían que defenderlos como una fe, con uñas y dientes y revalorización económica. Por otro lado estaban los que amaban el arte, donde ser moderno era una actitud mas, algo mas que amar y se era cariñosa y escépticamente modernos. Como nos falta fe, tampoco la lucha es encarnizada, sencillamente sabemos nos queda eso que ha hecho siempre el arte; el deseo y soñar, imaginar. No se si seremos nuevos Piranesi ¿urgando? en las ruinas, o por lo contrario estamos arando campos llenos de ricos fermentos de todo aquello que existió y hoy es abono para nuestra imaginación.
Podemos imaginar continuamente nuevas y excitantes imágenes. Ese placer nadie nos lo quita.

Esta exposición se empezó a realizar en la primavera de 2001. El juego consistía en partir de unas formas sacadas de cierto tipo de abstracción, pero de una forma no meditada previamente. Estos elementos daban pie a otros que estilísticamente no tuviesen que ver con los primeros y después trataba de llevarlo a algún tipo de figuración.
Así se crearon los primeros. Estos me llevaron a un tipo de paisaje que empezó a tener existencia propia y decidí adentrarme en él con todo un mundo de sugerencia que surgía constantemente. De hecho puedo ya imaginarlos con absoluta precisión. Desde la modernidad funcionalista hasta el surrealismo hortera tiene cabida en él, todo puede acontecer.
Quizás ha servido y sirve como contrapartida a una manera de pensar metódica y estricta que también de buenos resultados artísticos. La paradoja y la contradicción son métodos valiosos para el excéptico apasionado. Desde luego nunca te deja caer en el aburrimiento.

Guillermo Pérez Villalta
Tarifa - Junio de 2002
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